
La primera recomendación es que pongáis en práctica este consejillo
porque está contrastado por la experiencia que las ideas se comprenden cuando se
viven y se dejan de entender cuando se dejan de vivir.
Estar siempre alegres para hacer felices a los demás es una buena manera
de iniciarnos en la puesta a punto de nuestro matrimonio. Estar siempre alegres
sabiendo para qué.
Estar alegre es una actitud vital que se pone en práctica en los
comportamientos y en toda circunstancia, buena, mala o regular. Pronto te darás
cuenta que hacer felices a los demás es la fuente de tu alegría. Cuando dejas
lo mejor para los demás en cualquiera de las situaciones que se presentan en tu
relación familiar de cada día, incrementarás tu alegría. Cuando tratas de no
quejarte ante algunas incomodidades que puedan surgir, amentarás tu alegría.
Cuando estás alerta dispuesto a servir y atender las necesidades de tu cónyuge
o hijos –aunque no te lo estén pidiendo explícitamente, alimentarás aún más tu
alegría.
¿Te parece difícil de conseguir?, ¿crees que es complicado estar
alegre siendo servicial?. Tal vez te falta lo principal: dejarte llenar por el
Espíritu Santo para que seas consciente que ser feliz es posible si aceptas que
tus fuerzas, valores y actitudes no son suficientes. Descubrirás que la Gracia de
Dios es la fuente de tu felicidad y la de tu familia. Entonces te agarrarás
fuertemente a la mano de Jesucristo y le buscarás todos los días porque has encontrado el Tesoro y el secreto
definitivo para ser feliz y hacer felices a los demás.
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